«Gracias a las soberbias y excepcionales monedas que hemos ido presentando, sabemos más de la procelosa historia del duro del 49. Añadiremos más al respecto: los cospeles de níquel casi puro al 99 % se trajeron de fuera del país debido a la imposibilidad técnica de hacerlos aquí con las suficientes garantías. Sabemos, además, que una primera partida de discos debió ser devuelta al proveedor debido a que el bisel era excesivo e impedía acuñar la parte central de la moneda.
En 1951, debido al incremento del costo del metal por la guerra de Corea, al uso cada vez mayor del níquel en la industria y a su utlización para dar baños de plateado, se llegó al extremo de que las monedas de 5 pesetas de níquel valían más de un duro en metal, lo que evidentemente las retiró de la calle. Al parecer, todas las monedas depositadas en la Casa de la Moneda fueron fundidas con la excepción de unas pocas del 51 y quizá una decena (si llega) del 52, que guardaron coleccionistas y altas autoridades.
La moneda perdió su poder liberatorio el 1 de Marzo de 1958 (ley de 26 de Diciembre de 1957 – BOE 324 de 28 de Diciembre-). Que nosotros sepamos, el último ejemplar adquirido por un coleccionista se vendió en unos 35.000 euros (2002).» Fuente – Cayon Subastas.
Las 5 Pesetas 1949*(19-51) es una de las piezas iconicas/emblematicas del periodo Franquista. Es una pieza que se suele manipular, troquelando/grabando algun/os digito/s en la segunda estrella. A continuación, un video de una pieza de 6 Pesetas 1949*(19-51)
https://saladesubasta.com/videos/108/LOTE%205549%20SUBASTA%2055%C2%BA%20ANIVERSARIO.MP4
A continuación una pieza genuina y un distintivo de cuño (trazo rojo), que en principio, podemos encontrar en estas piezas.

Imagen ampliada de las estrellas y la marca de cuño.

Un Distintivo de Cuño es una marca que en principio, permitirá reconocer el cuño, y por ello la pieza. Los coleccionistas suelen llamarlo Marca de Cuño. Un distintivo de Cuño, es un error o falla. Dos tipos de distintivo de cuño:
1) Un error que se produce cuando se elabora el cuño (rotura, cuño doblado, rectificación, error de hincado de un bajorrelieve en posición/orientación,…). En este caso, todas las piezas acuñadas, reflejaran en principio, el error, pues el error esta en el cuño.
2) Se producen errores/fallas durante la acuñación de los cospeles, que afectan al cuño, como una rotura, marcas incusas por choque de troqueles en vacío, empaste,… Esos errores, también sirven para reconocer un cuño. Pero en este caso, en principio, solo afectara, a las piezas acuñadas desde que se produce el error o falla en el cuño. Digo en principio, porque un cuño contramarcado por chocar sin cospel, puede pulirse y con ello borrar dichas marcas. Igualmente un empaste de cuño, puede variar durante la acuñación, puede ser limpiado en una limpieza de troquel por operario,…Y una rotura de cuño, en principio, se incrementa en tamaño, con el uso del cuño (acuñación).
Mas piezas con el mismo distintivo de cuño.




Los usos militares del níquel significaron una gran escasez en los mercados internacionales durante la II Guerra Mundial. Con el armisticio, el metal volvió a ser relativamente abundante, lo que permitió su utilización cada vez más frecuente no sólo en la industria, sino también en la vida cotidiana, a medida que el acero inoxidable iba sustituyendo otros metales con prestaciones inferiores. Naturalmente, la fabricación de monedas siguió esta misma tendencia en casi todo el mundo, incluido el régimen surgido de la Guerra Civil española. La primera pieza de 5 pesetas, acuñada en 1949, no iba ya a ser de plata, sino de níquel; pero se intentó que al menos su tamaño evocara los “duros” anteriores a la República.
En estas circunstancias de demanda mundial creciente, el estallido de la guerra de Corea en 1950 despertó el recuerdo de la escasez de níquel durante la contienda de la década anterior, y los movimientos especuladores produjeron un alza súbita del precio del níquel en los mercados. Muchos países cambiaron la composición de sus monedas: Canadá fabricó sus 5 cents en acero cromo-niquelado en lugar de níquel puro entre 1951 y 1955, los 10 francos franceses pasaron a ser de bronce-aluminio, etc. En España, la acuñación de duros, que había sido masiva en 1949 y 1950, se cortó en seco en 1951 (lote 321), con una producción limitadísima, que se vio aun disminuida en el año siguiente. Cuando se reiniciara la emisión, cinco años más tarde, la nueva moneda iba a pesar menos de la mitad.


La tirada real de estas piezas, se desconoce, y desconozco si solo se utilizo un cuño de reverso para su tirada. Desconozco si el distintivo de cuño, esta en todas las piezas que se acuñaron con dicho cuño. Pero si se puede decir, que esta marca de cuño, puede ayudar a los coleccionistas.